Carta de 1864 del misionero Eugenio Eyraud tras nueve meses de estancia en Rapa Nui

Eugenio Eyraud

El misionero francés Eugenio Eyraud fue el primer extranjero en vivir con el pueblo Rapa Nui. Llegó en 1864, un año después de las devastadoras redadas esclavistas peruanas. Escribió una larga carta sobre su estancia en esta remota isla.

Autor: Eugenio Eyraud
Traducción al inglés: Dina Tricca y Angélica Alister C.
Comentarios: Marcus Edensky

Carta de Eugenio Eyraud

Llegada a Isla de Pascua

Fue el vigésimo cuarto día de navegación, 2 de enero de 1864, cuando llegamos a Isla de Pascua, llamada Rapa Nui por sus habitantes.

El paisaje de esta isla es agradable. Puede tener veinticinco km de largo por diecisiete de ancho.

Sufría un terrible dolor de cabeza, así que me acosté a descansar.

"¿Dónde me va a desembarcar?" le pregunté al Capitán.

Ya era casi el atardecer. Por fin tenía refugio.

Decidimos que desembarcaría solo y llegaría a Anakena por tierra con Pana.

Primer contacto con los nativos

Salté de la barca, arranqué hierba y la llevé al bote para mis cabras.

Daniel tenía razón en tener miedo. Una multitud de unos mil doscientos no ofrecía seguridad.

Daniel no reconoció mujeres en la multitud porque todos visten igual.

Prisionero

Tenía algo más en el corazón desde mi llegada: buscaba a los kanakas compañeros de viaje.

Cada vez que intentábamos escapar a Anakena, nos sujetaban del cuello.

Escape

Pana regresó con gente armada con lanzas que protegieron mi huida.

Llegamos a Anakena al amanecer. El barco se acercaba lentamente.

Abandonado por el barco

Fue un momento de profunda tristeza encontrarme abandonado, sin recursos ni medios para predicar.

Pana vino a decirme que mis pertenencias habían sido desembarcadas en Hanga Roa.

Una casa kanaka

Entré por primera vez en una cabaña kanaka. Es como un bote invertido a medio abrir.

¡Es increíble cuánta gente cabe bajo ese techo de paja! Es extremadamente caluroso.

Se acuestan a lo largo, se acomodan como pueden e intentan dormir.

Al amanecer descubrí un pequeño ídolo doméstico que no parecía importarles.

Regreso a Hanga Roa

Era necesario volver a Hanga Roa, a aquella gente que me inspiraba tan poca confianza.

El terreno es volcánico, con piedras y rocas afiladas por todas partes.

En Hanga Roa me rodeó una masa agitada. El Capitán había desembarcado mis cosas.

Encuentro con Torometi

Logré construir mi cabaña alrededor de los baúles.

Torometi era un hombre de treinta años, alto y fuerte, de aspecto falso y reservado.

La autoridad en esta isla parece basarse simplemente en la influencia sobre los vecinos.

Torometi era mi jefe y vecino. Se acostó sobre mis baúles sin ceremonia.

1) Esta palabra significa "extranjero", generalmente referido a europeos.

Mi estancia ha sido un largo catecismo, interrumpido por descansos e incidentes.

Actividades diarias

Tres veces al día la campana llamaba a oraciones. Yo pronunciaba y ellos repetían.

Los alumnos venían cuando querían, tiraban piedras para llamarme, y se iban cuando se aburrían.

Entretenimientos

Esta gente no tiene nada que hacer en los doce meses del año.

En verano el paina atrae a todos. El banquete final es de batatas.

En otoño e invierno, las lluvias traen el areauti — cantos y bailes en chozas grandes.

Adornos para las fiestas

Las fiestas son ocasión para un lujo extraordinario en pinturas y vestimentas.

Introducen un enorme disco de corteza en el agujero de la oreja como adorno.

Las decoraciones de la cabeza son variadas: sombreros, calabazas, incluso botas.

Algunas diversiones no son agradables para muchos, como comer insectos.

Religión

Sin duda querrán conocer la religión de nuestros isleños.

La religión parece ocupar el último lugar en sus vidas. Tienen estatuillas pero no les rinden culto.

Muerte

No vi rituales religiosos ante la muerte. Los cuerpos se dejan en la costa.

Cuando dije a Torometi "morirás", se aterró. La palabra "E pohe oe" causó pánico.

Esto sugiere creencias supersticiosas en la isla.

Tablillas de madera

En cada casa hay tablillas de madera con jeroglíficos de animales tallados con piedras afiladas1.

1) Estas piedras son herramientas de obsidiana llamadas matā.

La medida del tiempo

No saben leer ni escribir, pero cuentan fácilmente. Miden el tiempo por lunas.

Industria

Sus necesidades son tan limitadas que viven en ociosidad, pero tienen destreza manual.

Lo que más les gusta es coser: remendar su mahute con retazos de tela.

Agricultura

La agricultura no requiere mucho trabajo; la isla es fértil. Plantan batatas con un palo.

Cocina

La cocina se reduce a batatas cocidas al vapor en horno de tierra.

Sangre

Tienen gran aversión a derramar sangre. Matan animales por asfixia, no con cuchillos.

Los robos continúan

Mis aventuras personales se reducen a defender mis posesiones de Torometi.

Mantuve la compostura; resistir con más agresividad no daba mejores resultados.

Construcción de una capilla

Necesitaba una capilla. La construí con tierra y paja, pero las lluvias y Torometi me detuvieron.

Una visita a otras comunidades

Visité toda la isla para instruir a los habitantes.

Mi ausencia permitió a Torometi saquear mi casa.

Construcción de un bote

Mis kanakas querían que les construyera un bote, a pesar de no tener madera ni herramientas.

La botadura fue un fracaso: el bote se llenó de agua inmediatamente.

Violencia física

Llegó el tiempo del mataveri. Torometi y sus vecinos me despojaron por la fuerza de mis últimas posesiones.

Segundo escape

Escapé con kanakas de Hanga Piko, pero Torometi vino a buscarme y me llevaron cargado de vuelta.

Torometi había devuelto la mayoría de las cosas, pero las que dejé en otro lugar desaparecieron.

Castigo de Torometi

En septiembre, durante el mataveri, Torometi enfrentó el odio general.

Una multitud quemó la casa de Torometi. Decidí seguirlo.

Saqueo y peligro de muerte

Camino al mataveri, la multitud me arrancó la ropa y mis libros.

Entonces creí que estaba al final de mi peregrinación, y después de todas las emociones del día me consolé con pasar la noche en este sitio. Pero Torometi quería que regresáramos a mi cabaña: su intención era buscar algunos objetos que estaban en ella.

Torometi me llevó de vuelta a mi cabaña. Entré por el techo pues no tenía llave.

En Vaihu

En Vaihu encontré gente más amable y deseosa de aprender.

Rescate

Al día siguiente un niño me avisó que un barco estaba frente a Hanga Roa.

El Padre Bernabé relatará los eventos de su viaje y llegada a Isla de Pascua.

Hermano Eugenio Eyraud